Los ataques militares liderados por Estados Unidos contra Irán han entrado en su décimo día y ha surgido un fenómeno sorprendente: los aliados europeos casi colectivamente se han mantenido al margen, y países como España se oponen abiertamente al enfoque estadounidense. Cabe señalar que en conflictos anteriores con Irak, Libia y la ex Yugoslavia, los aliados de la OTAN eran una fuerza militar importante que Estados Unidos había movilizado.
El hecho de que los aliados europeos "no estén siguiendo su ejemplo" refleja, desde una perspectiva, los profundos cambios en el panorama internacional, especialmente en las relaciones transatlánticas.
¿Por qué España se muestra esta vez tan "terca" frente a Estados Unidos?
En primer lugar, en términos de ubicación geográfica, si Oriente Medio se vuelve inestable, España, que se encuentra en el cruce estratégico del Atlántico y el Mediterráneo, será la primera en verse afectada, enfrentándose a problemas como el bloqueo de rutas comerciales y una afluencia de refugiados. Por tanto, la postura del Gobierno español continúa la coherencia política en la cuestión de Oriente Medio, que aboga por estabilizar la situación regional y se opone a los cambios unilaterales de Israel en el status quo.
En segundo lugar, España tiene un antiguo-rencor contra Estados Unidos. Acciones anteriores de Estados Unidos, como imponer aranceles a España y exigir un aumento del gasto militar de la OTAN, ya han provocado un fuerte descontento en España. Esta vez, la Casa Blanca ha amenazado con cortar todas las relaciones comerciales con España.
En tercer lugar, en términos de postura política, el gobierno de izquierda-de España tiene una filosofía en asuntos internacionales diferente a la de la Casa Blanca. En los últimos años, España ha buscado adoptar una postura de política exterior más equilibrada y diversa en las luchas de poder entre las principales potencias, oponiéndose a la aceptación ciega de las llamadas-posiciones comunes entre Estados Unidos y Europa. La lógica española de que "los motivos políticos de Estados Unidos no pueden justificar sus acciones" refleja una mayor dependencia de las normas de relaciones internacionales que de las divisiones ideológicas.